VILLA TRAFUL
Neuquén. AR
Como en la mayoría de nuestros viajes, solemos contemplar siempre el alquiler de un auto que nos permita poder recorrer las rutas y llegar a descubrir lugares maravillosos como Villa Traful.
Llovía a cántaros desde que llegamos a Villa La Angostura, nuestro destino base. Luego de recorrer la Ruta de los 7 Lagos, nos enteramos de un pequeño pueblito de tan solo 800 habitantes llamado Villa Traful.
Con tanta lluvia, el camino estaba bastante resbaladizo y se hizo difícil llegar, pero como buenos ruteros, viajamos con la paciencia y cuidado que el camino nos exige, disfrutando, aún así, cada kilómetro recorrido.
Una vez en el pueblo, la neblina y la serenidad, pintaban un escenario desolado, los árboles desplegaban una paleta de verdes intensos que junto al lago azul con tintes turquesa, lograban una sinergia perfecta.
No había un alma en las calles, solo podíamos escuchar nuestros pasos.
Fuimos a la secretaría de turismo, donde amablemente nos compartieron un mapa y nos indicaron dos trekking, de baja dificultad y de corta distancia, que nos llevarían a las cascadas Arroyo Blanco y Coa Co.
Hicimos el camino hasta el comienzo del sendero en auto, dejamos el vehículo en un pequeño playón y nos dirigimos a la tranquera que nos abría paso al sendero.. pero al llegar no había nadie, parecía cerrada, nos miramos y lo único que vimos a nuestro alrededor fueron perritos que dormían bajo los arboles, resguardándose de la incesante lluvia.
Decidimos cruzar la tranquera, tal cual nos habían indicado en la secretaría de turismo y enseguida nos siguió y adelanto una perrita de las que allí se encontraba descansando, y a la cual bautizamos "Picha".
La picha no solo nos guio por ambos senderos hasta las cascadas, sino que en el camino nos cuidó de un caballo salvaje y un toro que no nos abrían camino. Nos esperaba si nos atrasábamos sacando fotos e inclusive en más de una oportunidad se prendió a modelar frente al lente.
Por momentos nos sentábamos a descansar y contemplar el paisaje, mientras la Picha nos acompañaba con su dulce presencia.
Quien hubiera dicho que en Villa Traful conoceríamos una guía de turismo de cuatro patas que con su amor y su humildad nos mostró su hogar como toda una profesional.