Historias Enmarcadas

Hola! Bienvenido/a, cómo estás?

Somos Nadia y Sebastián, te contamos que acabas de adentrarte en un viaje virtual, en un relato y en una secuencia de obras que retratan, un poquito, algunas de las tantas historias de viajes y aventuras que vivimos juntos, y que hoy los revivimos en este formato multisensorial para compartirlo con vos.

Te adelanto que vamos a subir montañas, caminar extensas playas, perdernos en la selva y en vibrantes ciudades, vamos a conocer personas maravillosas, historias de historias, vamos a reír y a emocionarnos también.

Un lugar, un retrato y una anécdota.

CUESTA DE LIPAN

Jujuy. AR

Uno de los tantos caminos zigzagueantes de montaña que se encuentran en el NOA.

Una de las tantas rutas imperdibles de este lugar.

Como todas las rutas de montaña, son para ir despacio y disfrutando de cada tramo recorrido. Esta ruta es un claro ejemplo, se asciende mucho, es bastante transitada, es angosta y de alguno de tus lados siempre va a haber un precipicio (depende de si estas subiendo o bajando).

Nosotros íbamos como siempre, cuidando el recorrido, aclimatándonos a la altura y cuidando también el auto de tanta subida y bajada.

Luego de pasar toda la primera porción de ruta, la más zigzagueante del camino llegamos al mirador de la cuesta, ahí pudimos dimensionar realmente el desafío que acabábamos de superar. Desde allí se puede observar como las curvas y contra curvas son interminables, como la ruta parece ser un hilo suspendido entre montañas, al borde de un constante precipicio.

Nuestra siguiente parada (obligatoria diría), fue en el parador “Boutique Andino”, unos metros antes de la última curva previa al monolito. Había que recargar cargar agua para el mate, pasar al baño y comprar algo más para el camino.

El dueño del parador, muy amablemente nos recibió y nos ayudó con todo lo que necesitábamos, mientras esperábamos el agua para cargar el termo, pudimos ver que sobre un estante tenía un montón de bolsitas y frasquitos con hierbas secas. Nos atrevimos a preguntarle si se trataban de especias y nos sorprendió diciendo que toda esa variedad de hierbas que veíamos eran para el “mal de altura”, dependiendo del síntoma que produjera, había hierbas específicas para aliviar el malestar. Se podían preparar en té o echarlas al mismo mate.

Termo lleno, provisiones recargadas, parada técnica por el baño realizada y estábamos listos para seguir el viaje.
Ni bien avanzamos unos metros, luego de la siguiente curva nos encontramos con el monolito de la Cuesta de Lipan. Aquí nos encontrábamos en el punto más alto sobre la ruta (4170 msnm), al bajar del auto sentimos un viento muy frío que nos hizo poder disfrutar el lugar por solo un rato.

Al cabo de unos minutos, cuando ya el viento azotaba bastante, pero contentos de haber caminado un poco y de haber sacado algunas fotos, volvimos al auto para seguir camino a las Salinas Grandes.